¡Salvad a los futbolistas!

Dios me libre de hacer juicios de valor sobre los criterios seguidos este año para seleccionar a los premiados con los Príncipe de Asturias, doctores tiene la iglesia, que dicen en mi tierra. Lo cierto y verdad es que la entrega de los mismos no ha sido tan popular como en otras ocasiones, enturbiada por un grupo de manifestantes que gritaban a los asistentes a la ceremonia, fuera cual fuera su condición.

 

De todos ellos, los más conocidos y vitoreados, los deportistas. Hay que agradecerles que llegaran con el tiempo justo por motivo de sus ocupaciones y no se comportaran como estrellas. Son demasiado jóvenes, su vida profesional es relativamente corta, así que hacen bien sus entrenadores en mantenerlos todo lo que puedan en la disciplina. Aún así fueron los favoritos. Bien porque su trabajo llega a la muchedumbre (¿quien osará no saber de fútbol?), bien porque caen simpáticos, nada osará enturbiar la buena opinión que sus quehaceres merecen. Son ricos, famosos, tienen novias espectaculares (según la crónica rosa) que entran y salen de sus casas, veranean en zonas exóticas y compran chalets estupendos que los fotógrafos se encargan, un día sí y otro también, de inmortalizar.

 

¿Son prototipos y modelos para la sociedad? Parece que si. Lejos de los enjundiosos estudios, edificios o videojuegos de los otros premiados, trabajos que nunca estarán al alcance de la inteligencia de cualquiera, lo que hacen unos chavales que mueven el balón con soltura, parece algo cercano al posible hacer de muchos, un sueño alcanzable que bien pudiera transformarse en realidad.

 

Premiemosles, por tanto, sin complejos, en una suerte de corporativismo que perdona lo que no perdonamos a otros sujetos y compatriotas. Entendamos que cobren sus buenos sueldos, sin protestar lo más mínimo, que utilicen aviones privados y que sirvan de imágenes a colonias, coches y relojes de calidad o de lujo, en momentos difíciles para muchos españoles que reclaman austeridad a sus políticos y sus cargos. A fin de cuentas a estos solo hay que pedirles espectáculo, no que salven al país, que caramba!

 

Filed under  //   2012   asturias   deporte   futbol   premio   principe   seleccion  

About